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Decoración del cañon

En el siglo XV los cañones para armas portátiles se fabricaban de latón fundido, técnica que facilitaba la proliferación de motivos ornamentales. Con la afirmación del cañón de hierro, los métodos de decoración más frecuentemente aplicados fueron:

  • "Cincelado en altorrelieve" con motivos florales, trofeos o escenas diversas, o bien con elementos geométricos.
  • "Grabado" a buril o al aguafuerte.
  • "Ataujía y damasquinado". Las mismas técnicas y los mismos motivos ornamentales se empleaban generalmente para decorar "en suite" el mecanismo de ignición y las guarniciones.
  • "Empavonado" de las superficies metálicas, inicialmente conseguido por los tratamientos térmicos a que se sometían las piezas en el curso de su fabricación, ha tenido siempre el doble propósito de evitar los reglejos molestos a la hora de apuntar, y proteger la superficie de la corrosión y el óxido. Al empavonado térmico le siguió el químico, y ambos proporcionaban además un fondo apropiado para el damasquinado de oro y plata.
  • "Cincelado". Es la escultura del metal (bronce, plata o hierro), labrada con herramientas especiales. En el bronce y la plata, las piezas se perfilaban generalmente por fusión y el cincelado servía para retocar o acentuar los detalles. Dada la fragilidad del hierro fundido, el cincelado solamente podía ejecutarse sobre hierro forjado. Empleábase, pues, para decorar en relieve las platinas y gatillos de las armas de lujo.
  • "Grabado". Es una de las formas más antiguas y comunes de decoración, la única, por otra parte, que con el dorado se emplea todavía. Dos son los procedimientos usualmente empleados. Uno, el grabado con buríl de acero, que no requiere descripción particular. Además de los diversos buriles se usaban (y aún se usan) los "punteros" a golpes de martillo, y los "sompreadores" para trazar delicadas líneas paralelas. El otro sistema es el grabado al aguafuerte. La superficie que se va a decorar ser recubría con una capa de barniz protector, sobre el que se trazaba el dibujo deseado con una punta metálica. Se exponía después la pieza a la acción del aguafuerte (ácido nítrico) que, mientras no actuaba sobre el barniz, atacaba el metal de las zonas descubiertas por el estileta, con huella de profundidad proporcional a la furación del baño. A veces, ambas técnicas se empleaban conjuntamente, la primera para retocar los resultados obtenidos con la segunda.
  • "Dorado al fuego". La superficie que se iba a tratar se recubría con amalgama de oro y se calentaba: el mercurio se evaporaba, dejando un estrato homogéneo del precioso metal perfectamente adherido a la pieza.
  • "Dorado a la leche de pescado", en francés "laitance de poisson", "fishroe" en inglés. Esta extraña terminología se refiere a un tipo de dorado que servía de fondo para decoraciones en relieve. La superficie se trabajaba en primer lugar con un puntero especial que la dejaba cubierta de pequeños relieves. Revestida con una hoja de oro, adquiría un aspecto granuloso que refractaba la luz con un halo característico.
  • "Damasquinado". Se divide en verdadero y falso. En el verdadero, el dibujo o la inscripción deseada se traza con un cincel especial que deja un surco en cola de milano sobre la superficie que se a a decorar. Se insertan a golpes de martillo hilos de oro y plata del correspondiente diámetro en dichos surcos, de tal suerte que al expandirse permanecen sólidamente incorporados. En el falso, tras calentar la pieza hasta el rojo viloeta, se raya superficialmente con una lima a propósito. Sobre el área tratada de ese modo se martillea el hilo de oro o plata para fprmar el dibujo previsto y, finalmente, se nivela y pulimenta.

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