Colocar el revólver con el cañón apuntando hacia arriba, con el martillo
percutor en la posición intermedia o de seguro, de tal manera que el
barrilete gire. Depositar la carga de pólvora deseada en cada una de las
recámaras.
Una vez cargadas todas las recámaras con la pólvora, colocar la bala
apropiada en la boca de la recámara y girar el barrilete hasta que la bala
quede debajo del empujador de la palanca de carga.
Girar el barrilete colocando las balas sucesivamente en todas las
recámaras y llevándolas bajo el empujador de la palanca de carga, accionar
la palanca cada vez hasta que las balas queden bien asentadas sobre las cargas
de pólvora. La punta del proyectil deberá quedar ligeramente por debajo del
nivel de la boca de la recámara, así la transición entre recámara y cañón será
la mínima posible. Nota del punto C.- Si la carga de pólvora no ocupa lo suficiente
para que el proyectil quede casi enrasado con la boca de la recámara,
calcularemos el espacio a rellenar y lo haremos con una cantidad determinada
de sémola de trigo duro o un taco de fieltro. Por lo tanto, depositamos la
medida de pólvora deseada, sobre esta colocamos el taco o la cantidad
calculada de sémola y finalmente asentaremos el proyectil que deberá quedar a
la mínima distancia posible de la boca de la recámara.
Sellar con grasa las bocas de las recámaras. No solo sirve para evitar
que el fuego pase de una recámara a otra, sino que ayudará a sellar los
gases cuando el proyectil entra en el cañón, evitará el emplome del ánima
y contribuirá a facilitar la limpieza. La cantidad de grasa será la
estrictamente necesaria para ocupar cualquier rendija entre el proyectil y
la pared de la recámara, así el proyectil no encontrará obstáculo alguno en
su camino. Nota del punto D.-Se puede utilizar cualquier tipo de grasa apropiada
para el engrase de maquinaria que soporte altas presiones y temperaturas,
aunque personalmente obtengo excelentes resultados utilizando el producto
resultante de una receta de la época. Lo menos dañino para el ánima es
cualquier grasa obtenida con ingredientes naturales.
Una vez cargadas y selladas todas las recámaras sujetar el revólver con
el cañón hacia abajo y apuntando hacia un lugar seguro, alejado del cuerpo
y colocar un fulminante (pistón) en cada chimenea. Si no se va a disparar
el revólver inmediatamente, como medida de seguridad, se dejará una chimenea
vacía sobre la que se dejará descansar el martillo percutor, o mejor aún, no
se colocarán los pistones hasta los instantes previos a realizar los disparos.