Coloque el trozo de pirita entre las mordazas del pie de gato, apriete
el tornillo del portapiritas hasta que el fragmento de pirita quede fuerte
y firmemente sujeto por las mordazas. Si la pirita la superficie del fragmento
de pirita es muy irregular, utilizar dos láminas de plomo o cuero
interpuestas con las mordazas para evitar cualquier desplazamiento de la pirita.
Con el manubrio acoplado al extremo del asta de la rueda, montamos la
rueda. Desplazamos el cubrecazoleta hasta tapar completamente la cazoleta y
sobre este, abatimos cuidadosamente el pie de gato. Presionamos la palanca
y observaremos que simultáneamente al giro de la rueda se destapa la cazoleta
y el pie de gato entra en contacto con el canto de la rueda en movimiento
que asoma en el interior de la cazoleta, efecto que producirá chispas.
Levantar completamente hacia atrás el pie de gato
Con el arma apuntando hacia arriba, alejada de la cara y cuerpo,
depositar la cantidad medida de pólvora en el interior del cañón. De unas
palmaditas a la altura de la llave para facilitar la entrada de algunos
gránulos en el interior del oído.
Colocar en la boca del cañón un calepín lubricado y sobre este colocar
el proyectil. Presionar el proyectil hasta introducirlo en el ánima (con
la ayuda de un mazo de madera y un iniciador de carga) unos 10 ó 15
centímetros, después continuar empujando con la baqueta hasta asentar la
bala contra la carga de pólvora. Asegúrese de que no queda aire entre la
carga de pólvora y la bala. Marque la baqueta para que le sirva de referencia
en las sucesivas cargas.
Con la ayuda de un alambre de latón comprobar que el oído está libre
de obstrucciones.
Coloque el arma apuntando hacia un lugar seguro. Con el manubrio montar
la rueda.
Depositar una pequeña cantidad de pólvora de ceba en el interior de la
cazoleta. Asegúrese de que la pólvora de ceba no llega al oído, el fuego
lo hará.
Desplazar el cubrecazoleta hasta tapar completamente la cazoleta.
El arma está cargada.
Abatir cuidadosamente el pie de gato hasta apoyarlo sobre el
cubrecazoleta. El arma está lista para disparar.
Cuando se presiona la palanca del disparador, la uña de la palanca
de fuego libera la rueda y esta gira rápidamente a la vez que se desplaza
el cubrecazoleta y el pie de gato entra en contacto con el canto de la rueda
en movimiento y, el roce producirá chispas que incendian la pólvora de ceba
que, a través del oído incendia la carga de pólvora de impulsión de la
recámara del arma, provocando el disparo del proyectil. El canto de la rueda
deberá estar limpia y seca. La pirita deberá estar limpia y seca.
Si el arma no dispara, mantenga el arma apuntando hacia un lugar seguro
y espere, al menos, un minuto (60 segundos). Transcurrido este tiempo
prudencial y, con la ayuda del alambre de latón liberar el oído de cualquier
obstrucción y después introducir una pequeña cantidad de pólvora de ceba a
través del oído, limpiamos la piedra y la superficie de contacto del rastrillo
y, finalmente aplicamos el procedimiento montar la rueda, cebar la cazoleta,
tapar la cazoleta, abatir el pie de gato y disparo.
Si después de varios intentos el arma no dispara, descárguela,
siempre con el pie de gato volcado hacia atrás, la rueda sin montar, el
cubrecazoleta abierto y la cazoleta totalmente vacía.