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Mantenimiento del mecanismo de ignición

1 - Para extraer la llave de su alojamiento en la cureña, poner el martillo percutor en la posición intermedia de carga o seguridad.

2 - Aflojar los tornillos (uno o dos, dependiendo del arma) cuyas cabezas encontraremos en la contraplatina. Con cuidado de no dañarlos, por lo que utilizaremos un destornillador con la punta adecuada, que abarque la ranura en toda su extensión y profundidad. Si no es así, al menor descuído dañará la cabeza del tornillo.

3 - Para sacar la llave sin tener que tirar del martillo, pudiendo deformar o astillar la cureña, no sacaremos los tornillos totalmente sino que, con unas vueltas aún, colocaremos los pulgares de ambas manos en las cabezas de los tornillos y los empujaremos lentamente hacia adentro. De esta forma, la llave saldrá de su alojamiento sin mayores problemas. Quitaremos totalmente los tornillos, los limpiamos y aceitamos. Si la llave se resiste a salir, aplicaremos unos leves y equilibrados golpecitos en las cabezas de los tornillos con un taco de madera. Si aún así no se mueve, ¡EN NINGÚN CASO LE DAREMOS GOLPES MÁS CONTUNDENTES!, desmontaremos el cañón (como se describe en otro apartado) y observaremos con más detalle qué es lo que le pasa a la llave (seguramente no pusimos el martillo en la posición intermedia, suele ocurrir).

4 - Con la llave en nuestras manos, le dedicaremos un par de minutos a observar su mecanismo (es decir, lo que está por dentro), bien de cerca. Comprobaremos que el funcionamiento del mecanismo es impecable. En el caso de una buena reproducción de época nos llamará la atención su simplicidad y robustez, además de otras cosas, ya que la calidad de lo "invisible" dice mucho del fabricante y podríamos plantearnos la conveniencia de invertir nuestros ahorros en otro sitio.

5 - Con la inestimable ayuda del viejo cepillo de dientes (reitero, ya en desuso para la higiene personal) y aceite fino, retiramos todos los resíduos de pólvora y engrase viejo. No es recomendable utilizar ningún tipo de disolvente, la razón está en que limpiaría "demasiado" el aceite y algunas piezas, resortes o pasadores podrían quedar secas de engrase. Cuando todo esté satisfactoriamente limpio, aceitaremos en profundidad y abundantemente todo el mecanismo de la llave.

6 - Montamos la llave en la cureña, después de limpiar de suciedad que hubiera en su alojamiento. Apretamos los tornillos de la contraplatina sin hacerlo en exceso, ya que podría deformar la platina de la llave o hendir la cureña (parece inverosímil, pero los hay que no saben medir sus fuerzas). Además, la llave deberá estar muy próxima al cañón, pero sin tocarlo ya que, de lo contrario, las vibraciones derivadas del tiro rallarán el cañón y la llave o, el movimiento del mecanismo se "frenará" con el contacto indeseado con el cañón y/o la cureña.

7 - Posamos cuidadosamente el martillo sobre la chimenea.

NOTA: Unos de los puntos de observancia que mantendremos en el momento de limpiar la llave es el exámen minucioso del resíduo o cascarilla que retiramos. Esto es, solo deberemos encontrarnos con resíduos de pólvora y aceite viejo. Lamentable y peligroso será que nos encontremos partículas o virutas de metal, ya que estaremos ante la evidencia de una degradación del mecanismo de la llave, derivada de un mal uso, un inadecuado temple de la nuez o del fiador. Extremos todos que pondrán en serio compromiso la seguridad de nuestra arma al poder dispararse inadvertidamente.